Comprar una vivienda. Capítulo 6: LOS 5 SENTIDOS.

Ya te has decidido, te has ilusionado y te estás viendo en ese nuevo proyecto de vida futuro que has o habéis diseñado. A continuación has buscado información a través de conocidos y pateando la ciudad. Preparaste tu kit del buscador y ahora estás allí.

Hasta ahora tenías una idea aproximada pero ya tienes delante la casa. Hazte preguntas como ¿podría ser la tuya? ¿Te ves viviendo aquí? ¿Te decepciona o es tal como te la habías imaginado? Intenta verla no como está, sino como tú podrías dejarla.

Buscar casa es como una historia de amor. Al principio hay una especie de autocensura. Sientes que algo te molesta pero no quieres darle importancia. Y después ese algo comienza a crecer y crecer hasta que te resulta insoportable. Te toca reconocer que lo sabías desde el principio. Así que esa tontería sin importancia que has detectado, analízala bien. Tú sabes bien lo que quieres. Atento a lo que tus sentidos te indican.

Lo mejor es probar la vivienda. Date un paseo por la zona, fíjate si es tranquila, si tiene zonas verdes, si te gusta el vecindario, inspira fuerte a ver qué tal huele.

Mira la fachada. Es como un libro abierto. Te dará muchas claves sobre la comunidad de vecinos y cómo te vas a llevar con ellos. Entra en el portal como si estuvieras en tu casa. Enciende las luces, toca el portero automático. Imagina que vienes con el carro de la compra o el del bebé. Imagina la escena de la mudanza en el ascensor para saber si cabrán los tablones de las estanterías o habrá que subir los sofás por la ventana.

Cuando estés dentro mira si te gusta la distribución o si sería fácil cambiarla. Golpea con los nudillos el muro que te estorba para comprobar si es de carga o lo puedes tirar. Advierte cualquier olor o manchas de humedad en los techos, los armarios empotrados y en los cercos de las ventanas.

Echa un vistazo por la ventana. Mira lo que se ve y observa quién te ve a ti. Comprueba la orientación y si el baño tiene ventilación. Echa una ojeada a los azulejos, al color de los sanitarios, a los suelos y a la instalación eléctrica y del gas. Pregunta si tendrías que romper en tu vivienda para hacer cualquier instalación o, por el contrario, el edificio está preparado para tal fin.

Escucha la calle. Atento al tráfico. Si hay obras cercanas o un mercado.

En resumen, abre las ventanas y escucha, siente y huele. Paséate por todo el edificio y la vivienda dejándote guiar por tus sentidos. Ellos son la única manera que tendrás de saber si te hace feliz la idea de vivir allí.

Encar Serrano.

Comunicación y MKT.

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